EL REIKI Y LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EMOCIONALES

Una sesión de reikiCinthya Ávila
El Diario | 2013-09-29 | 20:09
La “paciente” entró en la habitación, dudosa de lo que ahí encontraría. En el cuarto relativamente pequeño predomina la presencia de una cama especial donde ella se recostó para iniciar el proceso de “sanación”. El sitio lo adornan piedras, una planta de bambú y el olor tranquilizante del incienso. El silencio inquieta y de la mente de la mujer que está por iniciar el método de canalización de energía emergen pensamientos de inseguridad, frustración y otros asuntos reprimidos.

No se trata de magia ni esoterismo. Es reiki, un método de sanación natural que canaliza energía a través de las manos y trabaja el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual. Para practicar reiki se necesita de dos personas, la que lo imparte, quien funciona como una especie de “filtro” colocando las manos en diferentes puntos energéticos de la persona que recibe la sesión que es una “coladera” próxima a ser destapada, a liberar tensiones y a dejar ir el pasado.

La mujer que recibió la terapia alternativa lo describe como un viaje alucinante y a la vez lleno de relajación, donde predominaban los colores pasteles y luces destellantes, voces y rostros del pasado y la sensación de un calor reconfortante cada vez que el practicante de reiki ponía las manos en algún punto de su cuerpo. El ya citado método de sanación está siendo adoptado por los juarenses como una alternativa para resolver los propios conflictos emocionales de aquellos que son aquejados por alguna enfermedad o de quienes simplemente están confundidos respecto a quiénes son realmente.

Ramón Morales, practicante de reiki desde 2007 y maestro en la disciplina desde 2010, comenta que es un método muy noble y puede ser aprendido por cualquier persona, pues todos nacemos con la capacidad de sanarnos a nosotros mismos y no es exclusivo para ningún tipo de persona. Morales explica que el desglose de la palabra reiki para comprender su significado es rei: vacío, universo, cosmos, divina; y ki: energía, aliento, soplo. Entonces se puede definir al reiki como la energía vital. Esta práctica es un método muy noble y a la vez directo, pues dice: “te pone en un espejo, te enfrenta a ti mismo” y agrega que el trabajo de sanación lo hace quien recibe la terapia, no quien la imparte.

“Es como ir al gimnasio, tú pagas el instructor, pero el que hace el trabajo, el esfuerzo, eres tú. Aquí funciona igual y es el énfasis que hago a las personas que vienen aquí buscando una sesión. Les digo ‘yo soy la herramienta pero usted se va a sanar a sí mismo’”. Recalca que no es difícil de aprender pero que sí requiere el compromiso de la persona que se inicia en el proceso de sanación para enfrentar la vida desde una perspectiva diferente, que nos ayude a conseguir la felicidad, despertar espiritualmente y expandir nuestra conciencia.

En su explicación menciona que su objetivo principal es encontrar la iluminación, liberar de las causas de sufrimiento y “ser felices hoy”, lo que se complementa con ejercicios de meditación, respiración y hábitos saludables en todos los aspectos. Cuenta que durante cada sesión, que dura entre 45 minutos y una hora, se crean las condiciones óptimas para llevarla a cabo, como veladoras, música y aromatizantes a manera de trabajar mediante un canal primordial de energía que es la respiración.

Ramón refiere que el origen de la mayoría de las enfermedades o los conflictos emocionales reside en la falta del trabajo del cuerpo espiritual, pues dice que todas las represiones generan bloqueos energéticos. “Por ejemplo, alguien que tiene mucho miedo presenta colitis que si no se libera se puede convertir en un cáncer. Aquellos que se manejan a través de la ira pueden presentar gastritis, o las personas que tienen problemas para decir lo que sienten enferman de tiroides”, aclara.

Menciona que a lo largo de su experiencia como impartidor de reiki ha conocido a personas que se enfocan en ayudar a otros y se olvidan de sí mismas, pero que mientras alguien no deje que sus represiones trasciendan no podrá hacerlo, pues “si no trabajamos con nuestro propio cuerpo no podemos ayudar”. Sobre las sensaciones que se perciben durante el momento de la sesión, el maestro en reiki dice que varía de persona a persona y lo que traiga interiormente.

Puede presentarse ira, tristeza calor, frío, pulsaciones e incluso la necesidad de liberar el llanto y otros estados de ansiedad. Por su cama de terapia han pasado desde enfermos con cáncer hasta personas que han sido abusadas sexualmente y están buscando un camino interior y un encuentro consigo mismos. Respecto al resultado primordial de recibir una sesión de reiki esclarece que se centra en la toma de mejores decisiones, pues al deshacerse de los bloqueos energéticos establece parámetros naturales y reajusta el ser.

Al empezar a sanar, dice, se presentan cambios en la forma de vida, modifica patrones de pensamiento y comportamientos nocivos. Muestra la vida de quien lo recibe tal y como está en ese momento, toma consciencia de las causas del sufrimiento y se asume la responsabilidad de actuar. También lo describe como un camino hacia adentro, donde ya no se responsabiliza a otros por el estado físico y emocional, sino que introduce cambios en la forma de ver las cosas. Ramón enfatiza que al vivir en una ciudad plagada de estrés y depresión ésta puede ser una herramienta para encontrar la paz y encontrarse a sí mismo.

Por las sesiones que imparte recibe una remuneración voluntaria del paciente y si alguien por alguna circunstancia no puede hacer un aporte económico, de igual forma recibe la terapia, pues Ramón dice que lo hace por transmitir los beneficios de recibir reiki.

Entre los otros bienes que aporta el método de sanación natural que imparte Morales están el desarrollo de la consciencia, liberación de emociones, aumento de creatividad, proporciona confianza, desbloquea energéticamente, controla estrés y alivia el dolor físico y de pena. Cuenta que actualmente está siendo adoptado por la medicina como una alternativa para algunos pacientes que tengan algún padecimiento a la par con su tratamiento médico.

Además comenta que para él funcionar como una especie de filtro para aquel que acude a su estudio terapéutico en busca de sentirse bien consigo mismo y su entorno es una responsabilidad y a la vez un privilegio, por todo lo que aprende de aquellos que literalmente pasan por sus manos. El impartidor de reiki aclara que no es magia, ni espiritismo o videncia y que el encargo de sanarse a sí mismo recae en cada uno de nosotros.

También lo descarta de ser alguna religión o sistema de creencias, lo define más como un estilo y filosofía de vida basado en el respeto y amor a sí mismo y hacia los demás, en el que los resultados no aparecen de forma “mágica”, requiere constancia en la práctica y paciencia. “Todos podemos hacerlo por nosotros mismos, pero hay que aprender a percibir nuestra propia energía”. (Cinthya Ávila/El Diario)

cavila@redaccion.diario.com.mx

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